Reflexiones: Altas tasas de suicidio en los países "más felices del mundo"

23.03.2025

Así titula @infobae un artículo sobre la paradoja entre ser considerado un país con el mayor índice de bienestar y felicidad del mundo en unas listas, pero tener unas tasas de suicidio por encima de la media mundial. 

Y yo me pregunto que por qué no se tiene en cuenta la base que sustenta nuestro bienestar integral, el nivel de seguridad sentida, conexión, corregulación y pertenencia que sentimos en el día a día, en nuestro caminar por el mundo. 

Quizá se tendría que empezar a medir el impacto que tiene en nuestra salud física, emocional y mental el tipo de crianza (autoritaria, permisiva o equilibrada) que hemos vivido, el uso que hacemos de las pantallas (recordemos que es el comportamiento evitativo más extendido y aceptado), la calidad de las relaciones sociales (¿son seguras y auténticas? ¿La persona dispone de corregulación y escucha real y compasiva?), el acceso de la población a la psicoeducación, el nivel de autoconocimiento de las personas, el nivel de actividades placenteras que realizamos, la presión a nivel académica, laboral y social con la que debemos lidiar cotidianamente, la exposición a las redes sociales y cómo nos afecta, el sentimiento de pertenencia percibido y sentido, si existen traumas no resueltos, el nivel de conexión con la naturaleza, la existencia de neurodivergencias, el nivel de ejercicio (placentero) que hacemos, el tipo de nutrición (a través de todos los sentidoas) que tenemos, el nivel de represión emocional que sufrimos, si el trabajo al que le dedicamos tantas horas nos aporta alegría y nos permite desarrollar nuestras pasiones y capacidades, y si hemos descubierto cuáles son nuestros dones, si los estamos poniendo al servicio de los demás, y si somos valorados por ello, entre mucha otras variables super importantes para determinar el bienestar real de las personas. 

Si seguimos midiendo el bienestar y la felicidad SÓLO en base a los parámetros habituales y de una forma generalista, estaremos obviando, desde mi punto de vista, mucha información fundamental para el bienestar socioemocional de la infancia, la adolescencia y los adultos.


Porque creo que la "felicidad" como objetivo 🎯 no tiene sentido alguno... Deberíamos apuntar, más bien, a ofrecer entornos y relaciones en los que los niños, adolescentes y adultos puedan sentirse seguros y aceptados siendo tal y como son, sin juicios ni prejuicios, espacios de pertenencia, RECIPROCIDAD y conexión donde todos puedan tener oportunidades reales para expresar sus emociones y necesidades, para desarrollar sus talentos y capacidades individuales, y ser valorados por ello.  

Stephen Porges, creador de la Teoría Polivagal, propone cambiar la definición de éxito que tenemos en esta sociedad, centrado en la cantidad de posesiones materiales, los logros laborales y la bonanza económica, por otra que se centre en la capacidad de las personas de hacer sentir seguros a los demás, siendo esa sensación de seguridad (totalmente subconsciente) transmitida por una presencia regulada y reguladora, que hace que la persona se sienta vista, valorada, querida, apreciada y sentida por nosotros gracias a la mirada, escucha, tono emocional, gestos, reciprocidad y corregulación ofrecida.
Y yo (y mi libro) comparto totalmente su mirada. 

Cuando cambiemos la mirada, cuando empecemos a preocuparnos y ocuparnos de nuestras necesidades neurobiológicas primales ( y de las de los demás), cuando queramos ir al origen y escuchar la sabiduría que habita en nuestro cuerpo, podremos empezar a mejorar nuestro bienestar integral, la salud física y mental de todos nosotros, como individuos y como sociedad. 

Fuente de la imagen: Infobae