TDHA no es una respuesta de trauma (nuevas miradas)

Ahora parece que todo viene de traumas infantiles o que todas las tipologías de personalidades divergentes son enfermedades, trastornos. Por eso, es muy interesante que surjan distintas miradas que aporten nuevos argumentos capaces de rebatir incluso los de "estrellas mediáticas" como Gabor Mate.
Me encanta el trabajo de Gabor Mate, pero creo que cuando reducimos todo a enfermedades o traumas, perdemos también la perspectiva y riqueza de la neurodiversidad existente.
Hay rasgos neurodivergentes en personas que han sufrido traumas, pero también hay personas neurodivergentes con rasgos similares que forman parte de su personalidad, de su forma de ser, estar y percibir el mundo... Y no tiene por qué ser, como dice Gabor Mate, fruto de un trauma en la infancia.Hay sistemas nerviosos más sensibles que funcionan a la perfección en entornos naturalizados, en entornos donde hay mayor conexión con nuestras necesidades mamíferas... Pero si queremos encajar, sí o sí, en un mismo puzzle todas las piezas que encontramos, independientemente de sus características, estaremos creando problemas y viendo disrupción o falta de adaptación donde no la hay.
"Estoy de acuerdo con él (Gabor Mate) con que es realmente importante mirar los sistemas de apoyo y los recursos que existen en el entorno de una persona. Pero creo que no debemos desestimar que la naturaleza también es importante. En lugar de adoptar una mentalidad de víctima y tratar de buscar "culpas" ante los rasgos relacionados con el TDHA, empecemos a ver los rasgos por lo que son - una constelación de rasgos de personalidad que presentan tanto retos como oportunidades."
Scott Barry Kaufmann
Me encanta leer e investigar sobre todos estos temas, y, desde mi punto de vista, creo que, más que en etiquetas, nos tendríamos que fijar en fortalezas y capacidades, en entornos y relaciones donde se puedan potenciar aquéllas. Porque creo que, en la actualidad, fruto de nuevas tendencias en psicología y educación, cualquier personalidad que muestra signos de sensibilidad tiende a etiquetarse y a patologizarse sin ni siquiera cuestionarse si quizá estamos normalizando la adaptación a sociedades enfermas que se desarrollan a ritmos y con propósitos cada vez más alejados de nuestra neurobiología.
Creo que las neurodivergencias están aquí para mostrarnos otro camino mucho más humano, rico y alineado con nuestras necesidades fundamentales.
Creo que si empezamos a centrarnos en la regulación del sistema nervioso (Teoría Polivagal) como forma de potenciar el bienestar integral, la salud física y mental y el aprendizaje, y dejamos de lado tantos trastornos y etiquetas, lograremos entornos educativos y sociales neuroinformados capaces de ofrecer la seguridad sentida, la conexión, la corregulación y la mirada que todos los humanos mamíferos necesitamos para potenciar nuestro desarrollo socioemocional, el aprendizaje significativo y nuestro sentimiento de pertenecia.
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